No lo puedo creer. O tal vez fue encontrarme una realidad que se veía venir y que no quise ver. Sucedió lo que tenía que pasar, fue la última ráfaga de tu indescifrable ser que me convenció por última vez. Tantas veces te soñé, ¿para qué?, no sé. Quizá hubiese sido mejor mantener con ese recuerdo de tan lindos momentos en el cual nuestras almas estuvieron empalmadas siendo una sola. Con los mismos sentimientos, los cuales siempre guardare con un indiscutible cariño pero no sé si sea con el mismo frenesí. Quisiera poder retener por siempre ese recuerdo para que en estas noches de soledad te deje de pensar. Acaso este es el comienzo que nunca quise aceptar pero que empiezo a lograr. Tal vez sea mejor así. Gracias por mantener esta ilusión que me hizo vivir hasta el fin. Sé que no eres para mí, ya me convencí. Es como borrar el recuerdo de tu rostro que nunca vi, pero que siempre imagine. Qué bien por ti que ahora te veo muy feliz. Sabes, o tal vez no, que nunca podría guardarte algún rencor. Supongo que me enseñaste a vivir pero francamente ahora no entiendo que te vi y creo que esto es un buen comienzo para comenzar a decir ADIÓS.

No hay comentarios:
Publicar un comentario